Afán para no separarme de ti...
por tu belleza, lucha por no quedar en dónde quieres tú,
aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios.
Ansia de irse dejando atrás anécdotas, vestidos, caricias,
de llegar atravesando todo lo que en ti cambia,
a lo desnudo y a lo perdurable.
Y mientras siguen dando vueltas y vueltas, entregándose,
engañándose, tus rostros, tus caprichos y tus besos,
tus delicias volubles, tus contactos rápidos con el mundo,
haber llegado yo al centro puro, inmóvil, de ti misma,
y verte cómo cambias, y lo llamas vivir,
en todo, en todo si, menos en mí, dónde te sobrevives.
Poco se puede decir de este poema que estremece, que encoge el alma...
Pedro Salinas, poeta de la Generación 27, muestra de manera brillante la abstracción más absoluta del amor, condensado en el "tú" y el "yo". Llegar al desnudo total de la amada para que "lo perdurable" sea eterno e infinito, sin ataduras terrenales, sin la vida, esa cansina armadura que aleja de la pureza amatoria.
El final del poema deja un hueco a la esperanza dado que esa amada, ese "tú" sobrevive en el "yo" que la sueña eternamente.
Con versos largos logra explicar cómo va a no separarse de su amada, cómo va a trascender la vida para llegar a sobrevivir al amor. A este estilo añade un uso muy apropiado del gerundio en esa vida en su transcurro, junto al "tu" anafórico y enumerativo que acerca a esa amada a lo mundano, a lo que llama vida, intrascendente frente al abrigo del amor puro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario