Yo soy quien libre me vi,
yo, quien pudiera olvidaros;
yo só el que, por amaros,
estoy, desque os conoscí,
«sin Dios, y sin vos, y mí».
Sin Dios, porque en vos adoro,
sin vos, pues no me queréis;
pues sin mí ya está de coro
que vos sois quien me tenéis.
Assí que triste nascí,
pues que pudiera olvidaros.
Yo so el que, por amaros,
estó, desque os conoscí,
sin Dios, y sin vos, y mí».
JORGE MANRIQUE, autor conocido por LAS COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE, también es un consumado autor de composiciones con el amor cortés de fondo.
El octosílabo recorre toda la composición con la rima consonante proporcionando un ritmo bien marcado.
Aquí encontramos esta delicia en la que el "yo lírico" expresa su desconcierto amoroso, su sufrimiento vital dado que se ha quedado sin creencia, sin su Dios, que es sustituido por su amada, aunque esta tampoco le corresponde, de manera que está solo. Ni su propia presencia le sirve de consuelo pues, al haberse entregado a esa dama que no le corresponde,está fuera de sí.
Con la técnica del método diseminativo recolectivo nos lleva a los que hemos amado a entender y compartir su dolor, pues este "yo lírico" no puede olvidarla en ningún momento.

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