martes, 21 de noviembre de 2017

PEDRO SALINAS Y LARGA VIDA A LA POESÍA

Afán para no separarme de ti...

Afán para no separarme de ti,
por tu belleza, lucha por no quedar en dónde quieres tú,
aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios.
Ansia de irse dejando atrás anécdotas, vestidos, caricias,
de llegar atravesando todo lo que en ti cambia,
a lo desnudo y a lo perdurable.
Y mientras siguen dando vueltas y vueltas, entregándose,
engañándose, tus rostros, tus caprichos y tus besos,
tus delicias volubles, tus contactos rápidos con el mundo,
haber llegado yo al centro puro, inmóvil, de ti misma,
y verte cómo cambias, y lo llamas vivir,
en todo, en todo si, menos en mí, dónde te sobrevives.





Poco se puede decir de este poema que estremece, que encoge el alma...
Pedro Salinas, poeta de la Generación 27, muestra de manera brillante la abstracción más absoluta del amor, condensado en el "tú" y el "yo". Llegar al desnudo total de la amada para que "lo perdurable" sea eterno e infinito, sin ataduras terrenales, sin la vida, esa cansina armadura que aleja de la pureza amatoria.
El final del poema deja un hueco a la esperanza dado que esa amada, ese "tú" sobrevive en el "yo" que la sueña eternamente.
Con versos largos logra explicar cómo va a no separarse de su amada, cómo va a trascender la vida para llegar a sobrevivir al amor. A este estilo añade un uso muy apropiado del gerundio en esa vida en su transcurro, junto al "tu" anafórico y enumerativo que acerca a esa amada a lo mundano, a lo que llama vida, intrascendente frente al abrigo del amor puro.

jueves, 16 de noviembre de 2017

LÍRICA CULTA MEDIEVAL

Yo soy quien libre me vi...


Yo soy quien libre me vi,
yo, quien pudiera olvidaros;
yo só el que, por amaros,
estoy, desque os conoscí,
«sin Dios, y sin vos, y mí».
Sin Dios, porque en vos adoro,
sin vos, pues no me queréis;
pues sin mí ya está de coro
que vos sois quien me tenéis.
Assí que triste nascí,
pues que pudiera olvidaros.
Yo so el que, por amaros,
estó, desque os conoscí,
sin Dios, y sin vos, y mí».



JORGE MANRIQUE, autor conocido por LAS COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE, también es un consumado autor de composiciones con el amor cortés de fondo. 


El octosílabo recorre toda la composición con la rima consonante proporcionando un ritmo bien marcado.



Aquí encontramos esta delicia en la que el "yo lírico" expresa su desconcierto amoroso, su sufrimiento vital dado que se ha quedado sin creencia, sin su Dios, que es sustituido por su amada, aunque esta tampoco le corresponde, de manera que está solo. Ni su propia presencia le sirve de consuelo pues, al haberse entregado a esa dama que no le corresponde,está fuera de sí.
Con la técnica del método diseminativo recolectivo nos lleva a los que hemos amado a entender y compartir su dolor, pues este "yo lírico" no puede olvidarla en ningún momento.

LAS RIMAS de GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER



Esta es una de las más bellas composiciones de LAS RIMAS de Bécquer,si bien, refleja un dolor intenso del "yo lírico", que sufre porque teme quedarse en soledad. Para mostrar tanto sufrimiento, el poeta recurre a una naturaleza indómita, salvaje y alejada, que le permite recrearse en su dolor. 
Es fascinante el uso de los adjetivos que hace Bécquer, así como de las estructuras paralelas que cierra en cada estrofa con un estribillo marcado por la exclamación imperativa.
Todo un lujo para el sufrimiento amoroso.



Olas gigantes que os rompéis bramando 
en las playas desiertas y remotas, 
envuelto entre la sábana de espumas, 
¡llevadme con vosotras! 

Ráfagas de huracán que arrebatáis 
del alto bosque las marchitas hojas, 
arrastrado en el ciego torbellino, 
¡llevadme con vosotras! 

Nube de tempestad que rompe el rayo 
y en fuego ornáis las sangrientas orlas, 
arrebatado entre la niebla oscura, 
¡llevadme con vosotras!. 

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo 
con la razón me arranque la memoria. 
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas!